La iluminación de interiores

La determinación de los niveles lumínicos de los ambientes es una tarea engorrosa que requiere de muchas consideraciones, entre otras, el confort, no debe existir deslumbramiento, fenómeno molesto que ocurre cuando la fuente lumínica es más intensa que su entorno.

La determinación de los niveles lumínicos adecuados para una habitación, no es tarea sencilla. Los valores recomendados para cada tarea y entorno, son fruto de estudios estadísticos, por lo que deben ser ajustados a necesidades reales, y particulares.

Los principales aspectos a tener en cuenta :
• Confort: no debe existir deslumbramiento, que es un fenómeno molesto que ocurre cuando la fuente lumínica es mucho más intensa que su entorno, similar a lo que ocurre en una carretera oscura cuando nos cruzamos con otro vehículo que viene en dirección contraria y nos deslumbra con sus faros. También puede ocurrir que estemos en el campo visual de la fuente lumínica, o se refleje en una superficie que la conduce directamente a nuestros ojos, con lo que nos provoca fatiga visual.

• Lámparas y luminarias: deben ser adecuadas para el uso que les daremos, proporcionando la cantidad de luz necesaria, ni más ni menos. No son aconsejables las lámparas fluorescentes, si bien pueden ofrecer una luz más blanca, su fuente es intermitente, lo cual no es registrado a nivel consciente, pero sí por la retina, la cual sufre las consecuencias de las sucesivas encendidas y apagadas de luz. Las lámparas incandescentes son ideales para el ámbito doméstico, su luz es constante y de buena intensidad.

 

• Sistema de iluminación: dependiendo de la cantidad de luz que deseemos que llegue a los objetos de la habitación, tendremos que optar entre: luz directa, indirecta proveniente del techo, indirecta proveniente de las paredes. La directa deja caer todo el flujo emitido hacia el suelo. Es el sistema más económico, y el de mayor rendimiento luminoso. La indirecta del techo, casi toda la luz va al techo, es la más parecida a la natural, pero es muy cara, pues las pérdidas por absorción son enormes.

Además es necesario que las paredes y techos estén pintados de blanco, sino la reflexión no se produce. Su luminosidad es buena cuando las luminarias son potentes.

En la iluminación indirecta de paredes, la pérdida lumínica es muy importante, es indicada para ambientes que requieran luces tenues, o para ser empleada en forma combinada con luz cenital, para alternarlas en su uso según los requerimientos. Por ejemplo en una sala de estar, en ocasiones se requiere una iluminación tenue, pero en otras es deseada una buena iluminación.

• Desgaste de la eficiencia luminaria: ocurre cuando los focos lumínicos se ensucian, o cuando ya son viejos, y los materiales con que están hechos, se han desgastado, la potencia disminuye, pero no el consumo, en ocasiones, cuando existe un desgaste, el consumo es mayor, por degradación de la calidad del material

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